Asociación Cultural Senior
"La tragedia de la vejez es la condena radical de todo un sistema mutilante, un sistema que no proporciona a la inmensa mayoría de las personas que la integran ninguna razón de vivir."
Simon de Beaurvoir
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Sin menoscabo de la gran importancia que tienen los archivos escritos, que constituyen copiosas fuentes de información para todo género de investigaciones históricas, existen innumerables fuentes de información oral - tantas como personas vivas en condiciones de contar sus vivencias y recuerdos - que, generalmente, quedan destruidos con el fallecimiento.
Y si bien su importancia no siempre es valorada por los historiadores, no cabe duda que los testimonios de personas con experiencia de la vida pueden aportar mucha información sobre la época que les ha tocado vivir, con datos complementarios y adicionales a los documentos escritos, especialmente en aspectos relacionados con la vida cotidiana, esa historia con minúscula que no suelen contemplar los libros de Historia con mayúsculas.
El interés sociológico y antropológico de estos testimonios cobran especial relevancia en una época como la actual, caracterizada por el cambio vertiginoso de hábitos, costumbres y comportamientos que se vienen registrando en las ultimas décadas.
Es evidente que la sociedad occidental no solo tiende a desestimar la capacidad de autonomía de las personas mayores, sino que también ignora la prudencia, la cordura, la madurez y la experiencia que acompañan los años. El llamado problema de la edad es una especie de estribillo que equipara erróneamente el paso de tiempo con el deterioro de las cualidades humanas mas valiosas.
El rechazo del natural envejecimiento va unido con frecuencia al mensaje “ las personas mayores son diferentes”. Esta tácita proposición postula que el paso de los años nos transforma en seres distintos, con quienes el resto de los humanos tiene muy poco de común.
Las creencias de que los mayores están afligidos por defectos graves, y secretamente, son seres menos valiosos, es una de las fuerzas mas dañinas, porque hace posible todo tipo de actitudes y conductas irreverentes e intolerantes, y ofrece una disculpa a la hora de marginarlos. Divide a la sociedad y fomenta políticas sociales mezquinas. No hay duda de que resulta mas fácil aceptar medidas discriminatorias o despiadadas hacia un colectivo si sentimos que sus integrantes no son como los demás en algún aspecto humano básico.